Todas las entradas de: braisyanek

Breve introducción al desastre

Todas las entradas a este blog son trabajos inacabados, ideas sueltas o simples notas que mantengo en esta página por miedo a perderlas en papel. Ninguna tiene el menor valor literario así que no se lo busquéis, están aquí para recordarme que debo revisarlas de vez en cuando, quizás algún día me ponga en serio con alguna, quizás no.

SEPARADO

Una noche en la colina (habíamos subido con el telescopio) mi mujer me dijo: ¿Sabes eso de que vemos la luz de las estrellas pero en realidad ya están muertas? Bueno, solo algunas. (y entonces vuelve a enunciar): ¿Que de algunas estrellas que ya se apagaron aun nos sigue llegando su luz?

Le respondí (con mi ceguera y narcisismo de siempre):
-claro, todo el mundo sabe eso.
-Pues eso es lo que creo que somos nosotros.
-¿Pardon?
-Un eco de nuestros antepasados.
-¿Y acaso no compensa escuchar el propio eco? (Y me dormí).

(Poco después yo era un escultor del tiempo, estaba esculpiendo y mi mujer interrumpía):

-Es que no te das cuenta, ya no habrá más avances ni más innovación, aún con la cura del cáncer, con el remedio de la vida eterna… porque de eso no trata vivir. Hemos perdido la humanidad.

(Yo sonrío y le voy a contestar pero ella sigue por mí, siempre sabe mis respuestas, sobre todo en mis sueños, aunque me suele escuchar por educación esta vez no tenía tiempo ni paciencia).
-Y tú me dirás “bueno mujer, aún hay personas, aún hay esperanza”. Y entonces tendré que explicarte lo que nos dijo el científico en la conferencia: que sí, que queda hielo, pero para el ártico eso ya no supone ninguna salvación.

Ahora me encuentro aquí, digitalizado, en un hombre que también es marinero, uno que también perdió a su mujer, la está buscando. Yo ya no. No es necesario una vez comprendes sus palabras.

LA FIESTA

(Ruido)

LOS AMANTES

Como una novela de Dashiell Hammett,
en la que tus ojos me besan mientras
tu instinto de supervivencia me traiciona.

Como un eco del desierto,
en el que el calor me presenta tu sonrisa
al final del mortal cascabel.

Miro tu foto y desearía que ella fuera la definición de “siempre”,
Ojalá Van Zandt me hubiese encerrado contigo
en una de sus canciones,
Con todo el poder del polvo ocre,
Con toda la corrupción de la edad en la carne,
Con la droga silbando y la soga recitando canciones
Quisiera ser contigo un mito en el viento
“los que se perdieron”
“los que se encontraron y deshicieron el mundo”
“Los que se enterraron en una grieta de la carretera”.

Así eran ellos y así deberían ser siempre
los amantes.

El sabio OkHan

Te diré algo acerca de ese corredor al que llamas sociedad. Cada mañana, oyes un “¡avanzad!”: se inician los pies, se ladean las cabezas, y se balancean los brazos… Pero al llegar La Noche, unos seres mágicos, Los Honorables Insomnes, detienen la inercia de sus sueños.

A estos delicados comedores de techos una  perturbadora verdad los detiene, les quiebra el aliento: esa música oscura que emiten los campos rodeando ciudades enteras, esos falsos silencios haciendo eco en el cementerio de las aceras, eso que las personas como tú obviáis por inofensivo: no es el cantar de los grillos, son grilletes masticando tus tobillos.